23/10/2026

Boom agroexportador de cerezas y arándanos: cómo proteger la cadena de frío en Chile y Perú

El crecimiento de las exportaciones de frutas frescas de alto valor plantea nuevos desafíos para la logística internacional. Mantener la cadena de frío, prevenir daños durante el transporte y gestionar los riesgos operativos resulta clave para preservar la calidad de la carga y cumplir con las exigencias de los mercados de destino.

El posicionamiento de Chile y Perú en los mercados internacionales responde a una demanda creciente de frutas frescas y a una industria exportadora que requiere cada vez mayor eficiencia logística. Las cerezas chilenas, con una fuerte presencia en el mercado asiático, y los arándanos peruanos, con una amplia llegada a destinos internacionales, reflejan la escala y el valor que alcanzó este segmento de la agroexportación. 

Sin embargo, trasladar productos perecederos a largas distancias implica desafíos que van más allá de cumplir con los plazos de entrega. La temperatura, las condiciones de manipulación, las demoras y la coordinación entre los distintos actores pueden incidir en la calidad de la fruta y generar pérdidas económicas.  

Por eso, garantizar una adecuada cadena de frío y anticipar los riesgos logísticos resulta fundamental para preservar el valor de la carga durante toda la operación. 

El crecimiento de las cerezas chilenas y los arándanos peruanos

Chile y Perú consolidaron su presencia en el comercio internacional de frutas frescas, impulsados por la demanda de mercados como China, Estados Unidos y Europa. En este escenario, las cerezas chilenas y los arándanos peruanos representan dos ejemplos de una agroexportación que exige cada vez mayor coordinación logística para preservar la calidad de los productos desde el origen hasta su destino. 

En 2025, las exportaciones chilenas de cerezas frescas alcanzaron aproximadamente US$ 3.487 millones, según datos difundidos por ProChile.  En Perú, las exportaciones de arándanos frescos también mantienen una evolución positiva. Entre enero y julio de 2026, los envíos alcanzaron US$ 620,2 millones y 84.800 toneladas, con incrementos interanuales del 64,8% en valor y del 45,1% en volumen.  

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Estas cifras reflejan la relevancia económica de ambas cadenas productivas y la necesidad de gestionar con precisión cada etapa de la operación exportadora. 

Sin embargo, llegar a los mercados internacionales no depende únicamente de la capacidad productiva. La conservación de la fruta durante el almacenamiento, la manipulación y el transporte resulta determinante para mantener sus condiciones comerciales y aprovechar su ventana de comercialización. 

En este contexto, la cadena de frío se convierte en un componente estratégico de la logística agroexportadora, especialmente cuando se trata de productos frescos, perecederos y de alto valor comercial. 

¿Por qué la cadena de frío es clave para exportar frutas frescas?

La cadena de frío comprende el conjunto de procesos, instalaciones y medios de transporte que permiten mantener un producto dentro de las condiciones de temperatura requeridas durante su conservación y distribución. 

En el caso de las cerezas y los arándanos, el manejo poscosecha, el preenfriado, el almacenamiento y el transporte refrigerado deben funcionar de manera coordinada. No alcanza con introducir la fruta en un contenedor refrigerado: es necesario que llegue en condiciones adecuadas de temperatura, que el equipo opere según los parámetros definidos y que las distintas etapas de la operación eviten interrupciones que comprometan la calidad. 

Las exigencias específicas varían según el producto, la variedad, su estado de maduración y las condiciones de conservación. Por eso, la planificación logística debe contemplar las necesidades particulares de cada carga. 

Una falla en cualquiera de estas etapas puede reducir la vida útil de la fruta, afectar su apariencia y textura o disminuir su valor comercial. En mercados donde los plazos de entrega y la calidad son factores determinantes, estos problemas pueden traducirse en pérdidas económicas y dificultades para cumplir los compromisos comerciales. 

Los principales riesgos del transporte refrigerado de frutas

La exportación de productos perecederos puede generar distintos riesgos que no se limitan al funcionamiento de los equipos de refrigeración. Las condiciones de la carga, la manipulación y la coordinación entre las partes involucradas también influyen en el resultado de la operación. 

1. Variaciones de temperatura y fallas en la refrigeración 

Los desvíos respecto de las condiciones de conservación requeridas pueden acelerar el deterioro de la fruta y reducir su vida útil. Entre las situaciones que deben contemplarse se encuentran las fallas del equipo, las interrupciones en el suministro eléctrico durante determinadas etapas y las dificultades para mantener las condiciones térmicas previstas. 

2. Demoras en terminales y puntos de transferencia 

Las esperas en depósitos, los procedimientos portuarios, los transbordos y las conexiones entre el transporte terrestre y marítimo pueden extender los tiempos de tránsito. 

En productos perecederos, estas demoras reducen el margen disponible para su comercialización y pueden aumentar la exposición a incidentes operativos. Por eso, la coordinación entre exportadores, transportistas, agentes de carga, terminales y operadores logísticos resulta fundamental para mantener la continuidad de la cadena. 

3. Daños físicos durante la manipulación 

Las operaciones de carga, descarga, estiba y traslado pueden generar golpes, aplastamientos u otros daños si no se realizan de manera adecuada. 

Aunque la temperatura se mantenga dentro de los parámetros establecidos, una manipulación incorrecta puede afectar la calidad de la fruta. La prevención requiere procedimientos apropiados, coordinación operativa y controles en los puntos críticos. 

4. Incidentes que afectan a la carga o al contenedor 

Los accidentes durante el transporte y los daños que afectan a los equipos utilizados también pueden comprometer una operación de exportación. 

En el caso de los contenedores refrigerados, es importante distinguir entre los daños que afectan al equipo, los que sufre la mercadería y las responsabilidades que puedan corresponder a los distintos participantes de la cadena. Son riesgos relacionados, pero no equivalentes, y requieren un análisis específico.

Cómo gestionar los riesgos de la cadena logística agroexportadora

La prevención comienza antes de que la fruta salga del establecimiento productivo. Una gestión adecuada combina controles técnicos, planificación de los tiempos y coordinación entre todos los actores involucrados. 

Entre las principales medidas se encuentran: 

  • Definir las condiciones de conservación: establecer los parámetros de temperatura y manipulación correspondientes a cada producto. 
  • Coordinar el preenfriado y la carga: verificar que la fruta esté acondicionada antes de ingresar al contenedor y que el equipo esté preparado para la operación. 
  • Monitorear las condiciones del transporte: utilizar los controles y registros disponibles para identificar desvíos y facilitar la evaluación de incidentes. 
  • Planificar los tiempos de tránsito: contemplar las etapas de transporte, almacenamiento, transferencia y despacho para reducir demoras evitables. 
  • Establecer responsabilidades claras: definir las funciones de cada participante y los procedimientos de actuación ante fallas, daños o interrupciones. 
  • Evaluar los riesgos económicos: identificar qué pérdidas potenciales pueden afectar a la mercadería, los equipos y la operación logística, y analizar las herramientas disponibles para gestionarlas. 

Estas medidas permiten reducir la exposición a incidentes, aunque no eliminan todos los riesgos asociados al transporte internacional de productos perecederos. 

Por eso, la prevención operativa debe complementarse con una evaluación de las coberturas de seguros adecuadas para cada operación. 

Qué tipo de coberturas pueden acompañar una operación de exportación de frutas

La gestión integral del riesgo en la exportación de frutas frescas requiere contemplar tanto la protección de la mercadería como la de los equipos y las responsabilidades de los distintos actores de la cadena logística. En este contexto, Hanseatica cuenta con soluciones orientadas a las diferentes necesidades de la operación: 

  • Seguro de Contenedores: protege los contenedores frente a daños, pérdidas o responsabilidades derivadas de su utilización en las operaciones logísticas. Entre los equipos disponibles se encuentran los contenedores Reefer, diseñados para transportar mercadería que requiere control de temperatura. 

Cada solución responde a una exposición diferente y contribuye a una gestión más integral de los riesgos asociados al transporte internacional.

Una cadena de frío eficiente necesita una gestión integral del riesgo

El crecimiento de las exportaciones de cerezas chilenas y arándanos peruanos refleja las oportunidades que ofrece el comercio internacional de frutas frescas. Al mismo tiempo, pone de manifiesto la importancia de contar con operaciones logísticas capaces de preservar la calidad de la carga y responder a las exigencias de cada mercado. 

Mantener la cadena de frío requiere coordinación, controles y planificación desde el origen hasta el destino. Pero también implica evaluar las consecuencias económicas de los incidentes que pueden afectar a la mercadería, los equipos y las responsabilidades de los participantes. 

En Hanseatica, acompañamos a las empresas vinculadas con el comercio y la logística mediante soluciones a medida orientadas a las diferentes necesidades de cada operación. 

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