07/09/2026

Litio y cobre: cómo la expansión minera desafía a la logística regional

El crecimiento de la producción de litio y cobre está generando nuevos desafíos para las cadenas logísticas de América Latina. Desde las zonas mineras hasta las condiciones de las rutas andinas hacen de la planificación y la gestión de riesgos factores cada vez más relevantes.

América Latina ocupa un lugar estratégico en el mapa mundial de los minerales críticos. El crecimiento de la demanda internacional de litio y cobre está impulsando nuevos proyectos, ampliando la producción y generando mayores movimientos de carga en algunos de los territorios más complejos de la región.

Entre los yacimientos ubicados en zonas cordilleranas y los mercados internacionales existe una extensa cadena logística que debe atravesar rutas de montaña, largas distancias, pasos fronterizos y diferentes nodos de transporte.

A medida que aumenta la actividad minera, también crece la necesidad de contar con una logística capaz de acompañar ese volumen de producción de manera eficiente, segura y previsible.

El crecimiento de la minería también aumenta las exigencias logísticas

El dinamismo del litio en Argentina y Chile, sumado al liderazgo histórico del cobre en Chile y Perú, impulsó el desarrollo de nuevos proyectos y el incremento de los volúmenes de producción en la región durante 2025. 

Registro de exportaciones por país (2025): 

En Argentina, además, el avance de proyectos de cobre y la expansión del litio están modificando los flujos tradicionales de la actividad minera. 

Esto significa más movimiento de camiones, más kilómetros recorridos y una mayor necesidad de conectar zonas productivas alejadas con centros de procesamiento, depósitos y puertos. 

La logística comienza así a ocupar un lugar estratégico dentro de la competitividad minera: una operación puede ser productiva, pero necesita también una cadena de transporte eficiente para que ese mineral llegue a destino en tiempo y condiciones adecuadas. 

Rutas andinas: cuando la geografía también forma parte del desafío

La cordillera de los Andes atraviesa buena parte de los principales territorios mineros de Sudamérica. La altura, las pendientes, los caminos de montaña, las condiciones meteorológicas y las grandes distancias agregan complejidad a los traslados. 

Pero el desafío no pasa solamente por las condiciones geográficas. El crecimiento de la actividad minera también está poniendo a prueba la capacidad de la infraestructura existente. 

En Argentina, un informe de la Secretaría de Minería identifica la mejora de rutas y caminos de acceso, el transporte ferroviario y los puertos de exportación entre las principales necesidades de infraestructura para acompañar la expansión del sector. Las proyecciones oficiales estiman que las exportaciones mineras podrían multiplicarse por cuatro hacia 2030 y por casi seis hacia 2035, impulsadas especialmente por el cobre y el litio.  

Un ejemplo concreto aparece en Salta, donde la Ruta Nacional 51 y el Paso de Sico forman parte de uno de los corredores que conectan la Puna con Chile. La mejora de este corredor busca fortalecer la conectividad y acompañar el desarrollo de una zona donde se concentran proyectos de litio.  

Así, la ruta deja de ser simplemente el medio para llegar de un punto a otro y pasa a ser un componente estratégico de la operación minera.

Del yacimiento al puerto: una cadena que atraviesa fronteras

La logística minera no termina en el yacimiento. Desde las zonas de extracción hasta los centros de procesamiento y los puertos de exportación, las cargas deben recorrer grandes distancias y, en muchos casos, atravesar fronteras. 

En el noroeste argentino, uno de los corredores que refleja esta realidad es la Ruta Nacional 51, que conecta la Puna salteña con el Paso de Sico y, desde allí, con los corredores que vinculan Argentina con los puertos del norte de Chile. El crecimiento de la actividad minera en la región, especialmente asociado al desarrollo del litio, incrementó la importancia de esta vía para el transporte de cargas.

Vialidad Nacional Argentina señaló que el tránsito pesado y las condiciones climáticas de la zona requieren tareas permanentes de conservación. A su vez, durante 2026, el Gobierno de Salta avanzó con un proyecto de hasta USD 100 millones para pavimentar 91 kilómetros de la Ruta Nacional 51, entre Campo Amarillo y el Paso de Sico, como parte de un corredor considerado estratégico para la actividad minera y la integración regional. 

El caso muestra cómo el crecimiento de la minería también genera nuevas exigencias sobre la infraestructura que conecta los yacimientos con los mercados internacionales. En este contexto, rutas, pasos fronterizos, centros logísticos y puertos forman parte de una misma cadena, donde cualquier interrupción puede afectar el movimiento de cargas y los tiempos de una operación. 

Para el litio y el cobre, cuya producción y proyectos se concentran en buena medida en territorios cordilleranos, esta conexión entre minería, infraestructura y logística adquiere una relevancia cada vez mayor.

Litio y cobre: cargas estratégicas en movimiento

El cobre ocupa un lugar central en la expansión minera de América Latina. Chile y Perú concentran buena parte de la producción regional, mientras que Argentina busca recuperar un rol relevante a partir del desarrollo de nuevos proyectos en zonas cordilleranas. 

En Argentina, esta expansión ya empieza a plantear desafíos concretos para la logística. Uno de los ejemplos es PSJ Cobre Mendocino, proyecto que analiza distintas alternativas para transportar su producción hacia los mercados internacionales. En junio de 2026, sus responsables señalaron que se encuentran evaluando las opciones de salida por Argentina y Chile, incluyendo el acceso a puertos del Pacífico. 

La dimensión binacional también aparece en proyectos ubicados directamente sobre la cordillera. En agosto de 2026, Argentina y Chile aprobaron protocolos específicos para Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, tres proyectos de cobre localizados en la zona fronteriza entre San Juan y la Región de Atacama. El acuerdo busca establecer condiciones para su desarrollo y facilitar la coordinación de infraestructura y circulación en el área. 

Para Argentina, la integración con Chile también puede representar una alternativa logística para acceder a infraestructura y puertos del Pacífico. Según Reuters, el nuevo marco binacional podría contribuir a movilizar más de USD 20.700 millones en inversiones y sumar unas 540.000 toneladas anuales de producción de cobre. 

Estos proyectos muestran que el desafío del cobre no termina en la extracción. La ubicación de los yacimientos, las distancias hasta los puertos, los pasos fronterizos y las condiciones de los corredores determinan cómo una producción minera puede llegar efectivamente a los mercados internacionales. 

Cuantos mayores sean los volúmenes transportados, mayor será también la importancia de contar con una logística capaz de sostener recorridos extensos, coordinar distintos modos de transporte y reducir las posibilidades de interrupción. 

Infraestructura y nuevos corredores para una minería en expansión

La conexión entre las regiones mineras y los puertos del Pacífico, la mejora de los pasos fronterizos y el desarrollo de corredores bioceánicos pueden contribuir a diversificar las opciones disponibles para el transporte de minerales. 

Para América Latina, esto representa una oportunidad importante: contar con una infraestructura logística más integrada puede reducir costos, mejorar tiempos y fortalecer la posición de sus recursos en los mercados internacionales. 

Pero también plantea un desafío de planificación. La infraestructura debe crecer y adaptarse al ritmo de una actividad minera que proyecta mayores volúmenes y nuevos proyectos.

Proteger la carga también es proteger la operación

La actividad minera reúne activos, equipos, infraestructura, personas y cargas que están expuestos a distintos riesgos a lo largo de toda la cadena. Por eso, la protección no se limita al transporte, requiere contemplar las diferentes etapas y componentes de la actividad. 

En Hanseatica ofrecemos distintas coberturas a medida para acompañarte en cada etapa de la operación: 

Una estrategia de protección integral permite acompañar las distintas etapas de la operación minera, proteger los activos involucrados y contribuir a preservar la continuidad operativa de tu proyecto. 

Una protección que acompaña el crecimiento de la minería

El crecimiento de la actividad minera también implica nuevos desafíos para las operaciones, sus activos y las cargas que recorren largas distancias hasta llegar a destino. 

En Hanseatica, contamos con soluciones para proteger las distintas etapas de una operación minera, desde el transporte de las mercancías hasta los equipos, instalaciones y responsabilidades vinculadas con la actividad. 

Si estás desarrollando un proyecto minero y quieres conocer qué alternativas se adaptan a tus necesidades, nuestro equipo comercial está disponible para brindarte las coberturas a medida que mejor se adaptan a tu operación.

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